La bodega Marqués de Vizhoja es una explotación familiar fundada en 1966 por Mariano Peláez. Marqués de Vizhoja se convertÃa en el embajador del vino gallego en un mercado de Albariño inexistente.
En la Finca La Moreira y su pazo de porte guerrero, construido en el siglo XVIII, al que pronto le rodeó una alfombra de albariño, se unieron en la década de los 80 dos nuevos vinos con el más puro sabor gallego a partir de la variedad.
La tradición vinÃcola se reafirma en la antigua bodega del Pazo La Moreira, convertida en museo que rinde honores a la elaboración ancestral del vino. Entre sus gruesos muros de piedra, donde no falta un lugar para el aguardiente, pueden verse algunos bocoyes centenarios de diversas formas y tamaños (incluÃda la silueta alargada de una barrica de estilo germánico), el conducto por el que llegaba el mosto y hasta una chimenea que ayudaba a combatir el frÃo y facilitar la fermentación. De estas técnicas rudimentarias, a los depósitos de acero inoxidable, el salto ha sido enorme; el proceso se ha modernizado, pero las formas de hacer vino no han variado mucho en tres siglos, como para anular la deuda con esos orÃgenes artesanos.
El porte majestuoso de la piedra se traslada a la segunda Bodega de Marqués de Vizhoja, para la que se ha habilitado un antiguo secadero de tabaco, que mantiene en el techo la estructura de madera originaria. Aunque parezca un lugar atÃpico para el vino, la originalidad de la planta rectangular que ha obligado a adecuar la disposición de los tanques al estrecho espacio disponible, ofrece una imagen curiosa y diferente. Las ventanas primitivas que facilitaban la aireación de las hojas de tabajo, se han tapiado para que nada perturbe la elaboración del vino en este conjunto tan peculiar que pone, como en un escaparate en el que se exhibe de todo, la piedra y la madera junto a los 26 depósitos de acero inoxidable que posee la bodega.
Auténticos vinos de autor y estandartes de los tÃpicos albariños de la zona, surgidos de la sensibilidad artÃstica y etnológica, de la filosofÃa que impregna la actividad de Mariano Peláez trasmitida a sus hijos.
La aplicación de la más moderna tecnologÃa en este proceso pasa por un transporte de la uva de forma caracterÃstica, para impedir que los granos se rompan y produzcan fermentaciones incontroladas y la acetificación del mosto. Se combina el mosto extraÃdo de parte de la vendimia con otro porcentaje que se macera junto con el hollejo durante 24 horas, lo que viene a ser como una semimaceración en frÃo, que toma por un lado el fuerte carácter de la variedad depositada en la piel de la uva y, por otro, los aromas más afrutados y delicados del mosto virgen.
Un pazo del siglo XVIII
En 1975, Mariano Pelaéz compra el Pazo de la finca de La Moreira. Era el último paso para revestir a su Marqués de Vizhoja con un escenario que respondiera con el nombre sumado a la ilusión, largamente acariciada, de poseer un viñedo propio. Poco a poco fue adquiriendo tierras de los alrededores hasta llegar a las 38 hectáreas de plantación que rodean hoy esta construcción señorial erigida en el siglo XVIII.
A diferencia de otros pazos, en éste, el aspecto señorial de la piedra se combina con el aire militar de la estructura fortificada, provista de troneras y rematadas en dos almenas, desde las que se divide estratégicamente todo el valle. Zona fronteriza entro los reinos de España y Portugal, debió ser escenario de batallas o, al menos, de reyertas y escaramuzas entre dos bandos divididos por el paso del Miño.
Situada en el noroeste español, lindante con Portugal en la margen derecha del rÃo Miño, municipio de Arbo (Pontevedra), se encuentra ubicada la finca "La Moreira", en el medio de un pisaje diverso de rara belleza. El concepto de Château no podrÃa encontrar una imagen más tÃpicamente gallega. Con una extensión de 380.000 m2. En esta explotación familiar se cultivan los viñedos de las Bodegas Marqués de Vizhoja. No podÃa ser de otra manera, pues esta zona es considerada unánimemente como excelente para la producción de la uva Albariño, a causa de su peculiar microclima, que la protege de las heladas, los vientos y las temperaturas extremas.
La finca se encuentra en tierras del Condado de Tea, una de las cuatro subzonas de las denominación Rias Baixas junto con Salnés, el Rosal y la reciente incorporada Soutomaior. Los viñedos del condado se asientan en el interior, de espaldas al mar. En esta orografÃa más montañosa, marcada por las profundas gargantas del RÃo Miño, las cepas ocupan pequeñas hileras a modo de estrechos caminos escalonados; son como figuras geométricas de contornos triangulares y rectangulares que se van intercalando colina abajo modulando las ondulaciones del terreno.
Dado su microclima y hechas las correcciones que el suelo precisa, la uva no tiene problemas de aireación, soleado o exceso de humedad, llegando fácilmente al grado de madurez necesaria, que sumado al cuidado extremo a cada paso del proceso de elaboración, da como resultado una excelente producción de calidad.